Relato de un amor criminal

RELATO DE UN AMOR CRIMINAL

Había matado a muchas persona, gente que no conocía pero que
llegaba a conocer, mataba sin piedad y me daba gusto hacerlo, matar es mi arte,
mi esencia, mi deporte original, el favorito, yo soy  un ser especial, un ser que no teme, que
adora a la muerte y por ello le entre al ángel de la muerte almas, almas
hermosas para que pueda beber su vida, poético sonó, es porque mi ultima
victima fue poética, ella era una mujer hermosa, una escritora una musa en mi
vida y yo no se porque la mate, creo que el ángel me reclamo lo que yo quería.

Ya había matado a Javier, un hombre de deportes extremos, un
hombre desconocido de quien mi ice amigo, su vida era muy interesante, muy
extrema como él, matarlo me canso mucho, él era fuerte pero yo soy hábil, el
matar es mi arte así que nadie me ganara en eso, creo que el que Javier se
resistiera mas de lo normal las timo mi orgullo, será por ello que lo maltrate,
que lo desfigure, y también fue por él que me metí en problemas policiales, es
por él que me he tomado unas vacaciones, un descanso en mi trabajo.

Caminaba por la ciudad, estaba pasando por Miraflores, decidí
comprar un diario para informarme, cuando la vi por primera vez, ella estaba
ahí acompañada de su amiga, ella, una mujer hermosa, tan hermosa como una
diosa, mujer de piel morena, cabellos negros y rebeldes, y ahí estaba y yo no
sabia cuanto me involucraría con ella, no pensé en matarla cuando la vi, como
me sucedía con las otras victimas, solo pensaba en lo bella que era.

La seguí y me dio pena que ella no me notara, nos dirigimos
a una librería, a ella era amante de la lectura, cuanto tiempo podía pasar una
persona en una librería, creo que si hubiera un record ella lo ganaría, en
especial a mi no me gustaba leer mucho pero si era por ella me podría volver
amante de la lectura en un segundo, y así lo ice.

Después de más de tres horas ellas salieron y como toda
mujer vanidosa se fueron a un centro comercial, una mujer de buen gusto, en
todos los sentidos, su ropa era elegante, sexi, pero no vulgar.

Pase siguiéndolas mucho rato, la noche llego y ellas paseaban
por las calles admirando la ciudad, me pregunte se eran turistas pero luego lo
descarte, ella tenia todo los rasgos de una mujer peruana; se despidió de su
amiga, ella estaba sola caminando por las calles, podría pasarle algo sola por
esta ciudad, un ladrón  o un asesino la
podría estar siguiendo, que irónico yo soy un asesino y la estaba siguiendo,
podría acercarme y hablarle como con mis otras victimas, pero no se porque no
lo podía hacer, tenia miedo , eso miedo de perderla de asustarla y de que me despreciara,
es que ella era bella y sutil, tan frágil.

-Disculpa, ¿se te perdió alguien igual a mi?-ella me
preguntaba, se detuvo y se volteo sin 
que yo lo notara, me hablaba.

-q…u…e…-no sabia que decir, ella noto que la seguí y
quería saber porque, entonces si noto mi presencia…

-que, ¿dime me estas siguiendo, eres un ladrón? ¿Que
quieres?

-he no, yo…es que…

-me sigues desde la librería, que quieres, si no me lo dices
llamare a la policía…

-NO espera cálmate, es que- que le iba a decir, que soy un
asesino y que tal ves quiera matarla- te vi revisando el libro de Vallejo y
quería invitarte a…

-me crees tonta, si quisieras invitarme a algún grupo o algo
parecido me lo hubieras dicho en ese lugar no me seguirías todo este tiempo.

-es cierto, bien  lo
que pasa es que me gustaste desde el momento en que te vi y…

-jajaja-ella reía, que risa tan hermosa- ok ya supongamos
que te gusto y me seguiste por eso, eres entonces un pervertido, déjame decirte
que no lograras ponerme una mano encima porque antes te mataría- eso lo dudaba,
pero solo era un asesino no un vulgar pervertido, yo tenia principios, jaja..

-no como puedes pensar eso de mi, que no has oído del amor a
primera vista…

-no creo en semejantes tonterías señor.

-acaso nunca dejas que las personas terminen de hablar y soy
Antonio para servirte

-ocasionalmente no me siguen hombres como lo has hecho y si
es ese el caso no, no os dejo hablar mas solo lo que me interesa, señor- acaso
no a oído mi nombre y le dije mi nombre verdadero no uno de los miles que me
invente.

-Antonio-le dije en una voz más fuerte

-¿y?

-como que ¿y?

-lo que sucede SEÑOR es que no me interés saber de usted-
seguido ella se fue, se perdió en la oscuridad de la noche y yo me quede helado
por su rechazo.

Jamás me habían rechazado, ni mis victimas hombres ni
mujeres, yo tenia un algo especial que a la gente le gustaba, les ofrecía
seguridad y confianza y eso hacia que la gente me aceptara en el momento que me
conocían pero ella no.

 Me obsesione esa
noche pensando en ella y decidí ir a verla mañana. No se como, no se donde la
encontraría pero la hallaría sea como sea.

Estuve en el puesto de periódicos en la cual la vi por
primera ves, pero no apareció, me fui a la biblioteca pero no estaba, me quede
a esperar, era muy tarde ya me estaba yendo cuando la vi entrar, cogí un libro
y me puse a disimular.

-hola- le dije, ella volteo

-a… ¿que haces aquí?

-leo-le mostré el libro, ella me miro sorprendida-ayer se te
olvido decirme tu nombre

-no, no se me olvido y sabes aléjate de mi

-pero no seas así que solo quiero conocerte…

-Jesica aquí tengo tu pedido-decía la vendedora de la
librería

-así que Jesica, me dejaras conocerte-le dije, y ella me dio
una mirada amenazadora

-no me conoces así que no uses mi nombre

-pero jess solo…

-no me digas jess

La seguí a todos lados y ella notaba eso por que antes de
entrar a algún lugar se paraba a decirme que si ya había terminado de seguirla
o me decía que no entre por que le causaría problemas en el trabajo y yo la
esperaba. Si ella quisiera que en realidad no la siguiera hubiera llamado a la
policía o a alguien para librarse de mi, pero no lo hiso.

La noche ya me cubría, y yo en la calle mojado por la
lluvia, eso me recordaba a la canción que decía “hace frio y estoy lejos de
casa…blablablá loco estas mojado ya no te quiero blablá,…“ ella salió y me
dijo:

-aun aquí, que no notas que llueve, estas mojado…

-si créeme lo note, pero te esperaba

-que no tienes nada que hacer, no trabajas

-ahora estoy de vacaciones, y como que nosotros ya nos vamos
conociendo, por que no me llamas por mi nombre, soy Antoni, jess

-Mmmmmmmmmmm bien pero deja de seguirme ok

-ok pero te veré mañana ok

-Mmmm bien, pero no te esperare

Y así pasamos mas de un mes, hasta que ella me pudo aceptar
como un amigo, me entere que no tenia novio, que no tenia hermanos, que sus
padres eran divorciados y no estaban aquí, en este país, y que no le gusta
hablar sobre su familia.

-hey llegas tarde no me gusta esperar y la función ya
empieza-me decía ella

-perdona Jess  fui de
compras

Nos vimos una película de terror ella era una amante del
terror, amante de los libros y de las películas de terror.

Ya habían pasado seis meses de los que nos conocimos, ella
era muy natural, muy libre en sus expresiones, en sus ideas, hablar con ella
era muy interesante y su cuerpo también, sus labios y yo notaba que la atraía.

Una tarde en el que decidimos ir a montar caballos la bese y
sus labios me encantaron, ella se ruborizo 
pero me devolvió el beso y así nos pasamos la tarde besándonos.

Nuestra relación era intensa, apasionada y aun no llegábamos
a intimar completamente,  pero yo tenia
mas de un año y medio sin seguir mi profesión, y mi cuerpo mi mente me pedía
aquello, trataba de resistirme y de no pensar en mis anteriores victimas y no
es que aparecieran en mi mente para torturarme, aparecían y yo disfrutaba el
recuerdo de su muerte, si estaba loco, loco por matar, pero ella me distraía,
me embrujaba con su mirada y ya no pensaba.

Una noche en la que alquilamos películas para ver en su
casa, mi mente se lleno de imágenes 
asesinas, de sangre, tengo una mente despiadada y quería cometer un
crimen, para colmo ella había elegido una película de asesinos, eso no ayudaba
pero mi ser se negaba a reprimir se naturaleza.

En cada escena en la cual el actor mataba a sus victimas yo
me imaginaba asiéndolo.

-que pasa, no te gusta la película, estas tenso-ella se
preocupaba por mí

-estoy bien, solo disfruto de la película de una manera
distinta

-bueno- me beso, pero esta ves lo hiso muy apasionado,
sensual.

Ella tocaba mi cabello mientras me besaba, bajo a mi mecho y
me susurro lo que quería y yo sin ser un caballero le ofrecí el placer que ella
pedía.

 Nos dirigimos a su habitación, llegamos a su cama, nos
despojamos de la ropa de una manea salvaje, la bese y ella me beso, ella abrazo
mi espalda, acaricio mi piel y yo recorrí admirando su cuerpo desnudo, una
majestuosa obra era ella, tan bella, tan hermosa y la amaba, no se porque se la
entregue a el al ángel de la muerte.

La ame toda la noche, nos susurramos nuestros nombre
apasionados, gritamos enloquecidos y excitados tocamos las estrellas en cada
movimiento, ambos llegamos al éxtasis de la pasión una y otra ves, su cuerpo
ardiente en contacto con el mío me excitaba, me enloquecía, me asía perder el
control de mis actos y mi mente la amaba, mi mente excitada la quería pero
también la imaginaba helada, quieta muy quieta, muerta, pero yo no lo percibía
solo la tocaba, la acariciaba, la amaba.

Nos detuvimos para descansar, ella dormía exhausta por
nuestra jornada, yo a su lado solo recordaba nuestro encuentro apasionado y de
repente sorprendí a mi mente imaginándome amándola nuevamente y sentí sus manos
sobre mi espalda pero esta ves yo no estaba solo me acompañaba un cuchillo en
mi mano, y mientras ella nuevamente disfrutaba mi fuego yo hundía el cuchillo
en su espalda, la sangre broto y ella reacciono alejándose de mi.

Mi mente disfruto su sangre en su espalda y quería mas, la
cogí del brazo pero ella  forcejeo
mirándome sorprendida y aterrada, nuevamente enterré el cuchillo en su pecho
desnudo; ella grito de dolor y una sonrisa complacida se asomaba en mi rostro,
su sangre esta ves caía por su pecho, ella rasguño mi brazo asesino en venganza
de su herida pero este reacciona rápidamente dándole el castigo por su osadía,
mi puñal fue nuevamente a su pecho una y otra vez sin cansarse, sin sentir
remordimientos, y mi mente traicionera disfrutaba de su cuerpo agonizante, no
le importaba el haberla amado hace unos momentos hacia que mi cuerpo le robara
su vida, extinguiendo su sonrisa aquella que tanto amaba, su sangre cubría las
sabanas que antes habían sido cubiertas por el sudor de la pasión, y mi cuerpo también
manchado con su hermosa sangre roja se regocijaba por tener satisfecho al malévolo
ángel.

Ahora me sentía solo en esa noche que aun no acababa, estaba
ahí sentado en el piso al pie de su cama, con su cuerpo gélido cubierto de roja
sangre tendido en las sabanas blancas manchadas, mientras mi cuerpo gozaba del éxtasis
del recuerdo mi mente traicionera se lamentaba el haber preferido satisfacer un
impulso, por haber saciado mi naturaleza, ahora ya no la tenia y era ella a
quien yo amaba, a quien adoraba.

Me levante y me duche, lamentando el borrar su sangre de mi
cuerpo, el único recuerdo de ella, la vi por ultima ves a un hay inerte era
hermosa, desnuda cubierta solo por liquido rojo, su sangre, era hermosa, la cubrí
con una sabana y me marche con su recuerdo y con el lamento de haber apagado
aquello que me encendía, lamentando haber extinguido la vida que amaba, la única
que he amado.

Ahora vagabundeo por el mundo buscando su mirada en aquellas
mujeres copias de ella, pero no, no la encuentro en ninguna, pero mi mente me ofrece
un descanso de mi única tortura hallando nuevas victimas, mi cuerpo satisfecho
queda pero su recuerdo vuelve y mi única tristeza me causa dolor.

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