DIARIO DE UN ASESINO

 

5.- ADIOS AMOR

 

Ella no quería que la tocara, me temía, estaba horrorizada conmigo

-¡¡eres un monstruo!!- me grito cuando salíamos de la casa de Martin- ¡¡lo mataste monstruo, lo mataste!!… déjame, déjame- gritaba y me golpeaba.

Yo solo la escuchaba no hablaba con ella, no decía nada, en mi mente estaba la imagen de Martin agonizando, muriendo en mis manos, muriendo por que yo lo quería así.

Llegamos a nuestra casa, como ella no había dejado de gritar tuve que amordazarla y amararla nuevamente, pero antes de entrar a casa la puse a dormí con un somnífero, y en brazos la lleve a nuestra casa, a nuestro cuarto.

Ella dormía, en nuestra cama y yo estaba solo, hay solo… no, estaban ellos, otra ves ellos, siempre ellos… nunca se van

<<ASESINO, era Martin, ASESINO, ASESINO, ASESINO, ASESINO>>

¿Asesino? si lo era, ahora lo era, pero no quería serlo no quería, no lo aceptaba del todo, no…

-tu me lo pediste, tu me lo pediste, me dijiste “mátame“ me…

<<ASESINO… ASESINO… ASESINO…>>

Era insoportable oírlo, desesperante…

<<ASESINO… ASESINO… ASESINO… ASESINO…>>

Me estaba volviendo loco el solo oír esa palabra, loco, necesitaba sacarlo de mi mente, hablarlo, sacarlo ya, escribirlo…

-¿Dónde esta mi diario?- me pregunte, hacia mucho que no escribía en él, ya mucho… ¿donde lo había dejado?

Busque mi diario desesperado, por todos los rincones del cuarto, saque del lugar cada cosa para encontrarlo y nada, no aparecía, no estaba donde yo lo había dejado.

Lucí despertó de su sueño al que yo la mande, despertó nerviosa, asustada y como ya no tenia la mordaza comenzó a gritar desesperada pidiendo ayuda.

¿Ayuda? De quien si estaba conmigo, si yo la cuidaría, la protegería ¡¡ ¿ayuda?!!

-tranquila, cállate, no te va a pasar nada cariño, lo que paso con Martin olvídalo simplemente no paso fue una pesadilla nada mas… olvídalo – le dije- mas dime donde esta la maleta roja, la que compre en Madrid ¿Dónde la guardaste?

Silencio, ella no decía nada… nada

-¿Dónde esta la maleta cariño?

Silencio…. Mas silencio…

-Lucí respóndeme y…

-por favor déjame, ya déjame ir, quiero irme, por favor- decía llorando- por favor

– ¿que? ¿Dejarte?, pero amor ya estamos juntos ya nada, nadie nos separara… dime ahora donde esta la maleta… ¿Dónde cariño?

Ella lloraba, y su llanto me desesperaba acaso no entendía que yo la amaba y que esta vez seriamos felices, que nadie nos podría separar.

-la maleta donde esta

-me la lleve a…

-¡¡te la llevaste!!- grite asustado, enojado, aterrado; si alguien encontraba ese maldito diario, si alguien tan solo creía una palabra de lo que había escrito hay yo… yo… no, no… tenia que ir por el.

Ella lloraba aun mas asustada y yo también asustado le daba más terror.

-déjame ir, por favor, deja…

-¡¡cállate!! Dime donde lo déjate, donde DEMONIOS LLEVASTE AQUELLA MALETA, ¡¡DONDE!!- le estaba gritando, ya mi miedo se volvía desesperación.

Volví a atar a Lucí y a dormirla, cogí la llaves del auto y a toda velocidad salí en busca de mi diario… ese que relataba a mis fantasmas, ese que decía que yo los había mataba, yo… yo… los mate… mi diario, el de un asesino.

Mi mente me atormentaba, estando en el auto aquella escena de la muerte de Augusto, aquella con la cual todo comenzó se repetía en mi mente, tuve suerte de que no pasara lo mismo ahora, esquive cada auto delante mío y a cada tonto que cruzaba la pista sin fijarse… y llegue a la casa de Cristina, la madre de Lucí.

Toque el timbre, salió la muchacha de servicio, me dijo que no me dejaría entrar que se lo habían prohibido y que ya era muy tarde para hacer visitas, que la señora Lucí no se encontraba en casa, eso yo ya lo sabia, tenia que entrar no me importaba que le habían dicho yo entraría y obtendría mi diario.

Empuje a la muchacha ella callo al suelo yo subí a la carrera al cuarto de Lucí, busque por todos lados, la maleta no estaba.

-¿Dónde dejo Lucí las maletas que trajo?- pregunte

-señor es mejor que se marche, no le dir…

-¡¡¡DONDE MALDITA SEA!!! ¡¡DIME DONDE!!- le grite ya enfurecido de mi fallida búsqueda

– en la lavandería señor, abajo, donde se guardan las…

La deje con la palabra en la boca y baje corriendo a la lavandería de la casa, ella también fue tras de mi intentando nuevamente que me marchase.

“¡¡No esta!! “

Busque en la maleta, y no estaba… no estaba…

“¡¡NO ESTA!!“ Se gritaba mi mente

Me desespere, empezaba a sudar frio, mis manos temblaban, mi mente se horrorizo imaginando cualquier cosa, pensar que esto estaba bajo mi control que nadie se enteraría de nada… no fue así.

<MIRATE HAY PERDIDO SIN SABER QUE HACER, MIRATE ASESINO… ACORRALADO POR TI MISMO, TÚ ESTAS CALLENDO SOLO, NO ERES MAS QUE UN POBRE ESTUPIDO INTENTANDO SER UN ASESINO JAJAJAJA NI ESO PUEDES SER BIEN, ACABASTE CON TU MATRIMONIO… ERES UN DEBIL… TE HAN DESCUBIERTO

… ASESINO… ASESINO…>>

Me quede helado… era Augusto que me hablaba, era él frente de mi hay como si estuviera vivo, como él era en la universidad…

“ES ÉL“…

Se burlaba de mi, se burlaba y estaba frente a mi… hay indefenso otra vez…

<<SESINO ME MATASTE… ASESINO…

ASESINO VEN ASESINO… VEN HAZLO OTRA VEZ…

MATAME… ASESINO… ASESINO>>

-¡¡SI!! – grite y me abalance a “Augusto“, él se defendía como una mujer me araño, grito, intento correr, suplico…

Yo golpee aquel cuerpo, ciego de ira, de terror cogí su cabeza y con ella golpee el piso una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… hasta que ya mis fuerzas se agotaban, hasta que oí un grito de asombro.

Era una mujer, la prima de Lucí y el verla me trajo a la realidad, aquella donde yo estaba montado sobre la muchacha de servicio con su cabeza ensangrentada y rota en mis manos.

 

“no era Augusto“ se dijo mi mente… “no era él… “ “asesino“ me dije a mi mismo y el terror volvió.

Ella, la prima de Lucí no dijo nada solo salió corriendo de aquel lugar, de aquella escena donde la pobre muchacha estaba tirada en el piso con la cabeza rota y llena de sangre, yo salí tras ella, pero recordé por lo que había llegado a ese lugar, era ir tras ella alcanzarla y arriesgarme a que otros me vieran bañado en sangre o ir a buscar rápidamente el diario y marcharme lejos de aquí con Lucí.

Regrese a la lavandería, la vi muerta, la vi y casi me echo a llorar, casi pero me fui directo a lo que vine, por primera vez quería huir… quería huir de aquel lugar, de todos eso fantasmas… encontré el diario, el cual había escondido en uno de los bolcillos secretos de la maleta, lo curioso es que yo pensé haberla guardado en la maleta roja pero la encontré en la de color negro, no me importo lo único que importaba era que lo tenia y que debía irme de ese lugar pronto; pero estaba ella, la muchacha, que hacer con ella.

Moví su cuerpo hasta un armario la “guarde“ hay y limpie el rastro de sangre con una camisa la cual me lleve, salí del lugar, entre a mi coche y maneje hacia me casa, donde me esperaba Lucí.

Cogí mi diario y entre rápidamente, ella estaba gritando, pensé que le había pasado algo.

-¿que tienes amor, que te pasa?

-no me toques, suéltame, ¡¡auxilio!!- gritaba ella

-espera cálmate yo…

-¿Por qué tienes sangre en las mano? ¿A dónde fuiste? ¡¡ ¿Qué has hecho?!!- trate de abrazarla- ¡¡no!! Suéltame, no me toques suéltame

<<JAJAJAJAJA NO SOPORTA QUE LA TOQUES,

TE ODIA JAJAJA>>

La deje, no podía seguir hay con ella mientras me atormentaban mis fantasmas, cogí el diario y me dirigí a mi escritorio, comencé con aquella mujerzuela.

“ Lo que había echo no me dejaba en paz, las pesadillas ya no cesaban, el miedo era un compañero detestable que no se marchaba…“

-por favor- dijo Lucí ya algo mas calmada- por favor suéltame, estas cuerdas me están lastimando

Yo la ignore seguí escribiendo

“…Al despertar la vi muerta con los ojos abiertos, la boca abierta como si quisiera tragar bocanadas de aire y sus uñas enterradas en mis manos que aun estaban alrededor de su cuello…“

-¿amor? Me escuchas, cariño por favor

El escucharla llamándome tan cariñosamente me daba una paz, que me olvide del porque de todo, me olvide de lo que había echo y mi mente y corazón se agitaron tan solo con sus palabras ¡¡amor!! Me dijo, yo fui a ella y esta vez dejo que la abrazara, llore porque ella me quería otra vez, me quería a mí y aquellos fantasmas se equivocaban, ella me quería.

Le desate las manos y ella cogió mi rostro, me dijo:

-cariño ve a lavarte esa sangre, ve…

-pero aun no termino de desatarte

-yo lo hare, ve tu a lavarte que yo te esperare aquí.

Yo fui al baño, me saque la camisa y moje mi cabeza, estaba feliz porque ella me quería.

Escuche un ruido y salí rápido a ver que pasaba, ella no estaba en la cama donde la deje, ella estaba cruzando la puerta corriendo, escapando de mi.

-¿adonde vas?- pregunte sorprendido, ella volteo asustaba, cogió la manija de la puerta y la cerro.

Yo corrí hacia la puerta y jale pero algo retuvo que se abriera, era Lucí la que jalaba del otro lado evitando que la puerta me cediera el paso.

-¿Qué haces?- pregunte- ¿Por qué?

-lo mataste Miguel, tu lo mataste y ahora llegas aun con mas sangre en las manos… ¿a quien mas mataste, he?… cuando fue que te convertiste en una asesino

-no soy un asesino, no lo soy, deja…

-¿no lo eres? Tu mataste a Martin y disfrutabas de ello verdad- sus palabras me llevaron a aquel momento y… si, yo lo disfrute.

-déjame salir Lucí, tenemos que irnos de aquí pronto- recordé también que tenia que huir de este lugar, estaba seguro que la prima de Lucí le contaría a alguien lo que vio, llamarían a la policía… a la policía.

-si eso es lo que tendrías que hacer, verdad, huir por haber matado a Martin

-¡¡NO!!… por ese nunca, huir por culpa de ese jamás… por él no, acaso no viste he, yo lo tenia bajo mi control, nadie ¡¡NADIE!! Me juzgaría por haberlo matado… no huiré por él, no jajajaja no por él, no nos vamos de este lugar por culpa de Augusto, por su culpa si, fue él que me cegó ya yo… no quise pero ella estaba hay y no encontraba la maleta en tu casa y…

-¿qué? ¿Augusto? ¿Qué?… ¿Fuiste a mi casa?… tú estuviste en mi casa y mataste a alguien hay… ¡¡mataste a alguien!!

Ella abrió la puerta, y hay estaba frente a mi llorando, asustada y furiosa y yo también.

-cálmate- le dije intentando abrazarla

-¡¡NO!!- grito- DEJAME, ALEJATE DE MI ASESINO… ALEJATE- ella lloraba

<<ASESINO, TE LLAMO ASESINO…

SI, TE ODIA, SI JAJAJA ASESINO… ASESINO>>

-NO SOY UN ASESINO, ENTIENDES- se lo grite y la cogí por los hombros.

Ella no quería que la tocara, intento sin éxito que la soltara, forcejeamos, mientras en mi mente se desataba una lucha entre mis fantasmas tormentosos y mi débil razón que se perdía de la realidad.

Entre tanto forcejeo llegamos a una pequeña especie de sala del segundo piso, aquella salita era sencilla solo un par de muebles chicos, unos adornos y en ella había una gran ventana que dejaba la vista libre hacia el primer piso de nuestra casa.

Ella me empujaba, me golpeaba y mi mente confusa y loca, atormentada no admitía su rechazo ni su odio; entonces mi cuerpo reaccionaba a los impulsos, también golpee.

Así Lucí y yo nos enfrentamos en una batalla violenta; ella gritaba desesperada y yo enfadado me defendía a gritos también y era el “¡¡NO!!“ Siempre el que salía violento y el “¡¡CALLATE!!“ El que suplicaba que ya no dijera nada, que olvidara todo, el que terror demostraba; pero mi Lucí no cedía y yo a golpes iba ganando.

Salí corriendo de aquella maldita sala, baje a toda prisa aquellas largas escaleras, lloraba asustado y odiándome por lo que había echo.

Hay estaba mi mujer, mi amor, tirada en aquel suelo impuro de acogerla en su espacio, recostada en un manto de sangre, rodeada de vidrio roto que atravesaba su cuerpo.

Enfermo yo, desquiciado por el temor de perderla y atormentado por esos fantasmas de mi malvada conciencia empuje a Lucí cuando de sus labios volvió a salir aquella maldita palabra “ASESINO“ me llamo y el odia a aquella palabra impulso su cuerpo asía la nada y ella cayo por aquel vacio, rompiendo aquel frágil vidrio de aquella ventada de esa espantosa sala.

Lucí cayo del segundo piso y yo al verla caer me espante con el temor a perderla, había echo de todo para tenerla nuevamente, había matado por ella, había matado y lo había planeado, y ahora era yo quien la alejaba completamente de mi.

-¡¡LUCÍ!! ¿CARIÑO?… RESPONDEME, CARIÑO-  le decía desesperado, pero no obtenía respuesta.

Ella estaba bañada en su sangre, sus ojos aterrados y en ellos aun quedaba rastro de las lágrimas, la sangre en ella le sentaba tan mal, la asía parecer muerta.

“ ¿Muerta?“ “ ¿mi Lucí?“…“ no, ella no, muerta no. “

Lucí no estaba muerta, no podía estar muerta, no muerta como ellos, como Augusto, como julia ni como todas ellas, no Lucí no era como ellas, no podía estar bañada en sangre como ellas

Y entonces mi mente, jugando conmigo me mostraba todo aquello que había sucedido, todas aquellas muertes que me convertían en un asesino

“ ¿yo un asesino?“

-¡¡Lucí!!- volví a gritar entre llanto, y su nombre repetía una y otra vez siempre sin respuesta.

Lo cierto es que ya estaba loco, si, verla hay, a mi esposa, tirada en aquel suelo con aquellos vidrios enterrados en su cuerpo y aquella sangre también me daban esa sensación de poder que sentí con Martin, aquella que empezó a nacer desde que elimine a Augusto.

Pero era mi esposa la que en mis manos moría, era la mujer a quien amaba y no lo soportaba, no, ella en toda aquella sangre igual a ellos, no.

En brazos lleve el cuerpo de Lucí al baño de nuestra dormitorio, desnude su cuerpo y la metí a la bañera, limpie cada parte de su dulce cuerpo, la limpie de aquella sangre que la igualaba a ellos, pero por mas que limpiaba la sangre no salía de su piel, talle una y otra vez y no se borraba la sangre.

De tanto hacerlo mi mente divagaba en todo recuerdo, nuestra boda, nuestros besos y caricia, y ellos, mis fantasmas, también y aquella muchacha que pago por culpa de Augusto, aquella que mate en casa de Lucí, me preguntaba tendrá ella alguien que la amara, alguien que mataría por ella, entonces me puse a llorar y tantos pensamientos y recuerdos no me dejaban, decidí sacar todo de mi mente.

Deje a lucí en la bañera llena de agua, y en aquel baño junto con una pistola a mi lado me puse a escribir, todo esto.


Anuncios

Una respuesta a “DIARIO DE UN ASESINO

  1. La mujer que amaba ahora esta muerta por su propia locura y sed de sangre, aunque esto haya sido de forma involuntaria.

    Al terminar de leer esta parte quedó el suicidio como su unica opcion. Todo por lo que vivía se había perdido. Y sin embargo el relato continúa, ¿que deparará el destino al final?

    Obligado a saber el final ahora.
    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s