DIARIO DE UN ASESINO

4.- EL OTRO

 

<<Nada… nada… no me dejan… simplemente no me dejan… quiero que se alejen de mi… no me escuchan ¡¡¡largo!!! ¡¡¡Largo!!!… aléjense… fuera…si fuera… aléjense… terminaran volviéndome loco… fuera… ¡¡¡fuera!!!>>

 

*

Lo que había echo no me dejaba en paz, las pesadillas ya no cesaban, el miedo era un compañero detestable que no se marchaba, “NUNCA“, yo esta al borde de la locura ya varias veces los había visto junto a mi, como siempre para alejarlos gritaba ¡LARGO, DESAPARESCAN ESTAN MUERTOS!  Pero de nada serbia, ellos seguían hay y Augusto el siempre se burlaba de mi, ha como lo detestaba, juro que si pudiera lo mataría nuevamente.

 

Realmente mi vida se convirtió en un caos, mi matrimonio feliz se estaba muriendo por mi culpa, ¿por mi culpa?  No, no por mi culpa, mi matrimonio fracasaba por culpa de esos malditos fantasmas que se empeñaban en torturar mi mente.

Mi esposa, Lucí, enserio ella era un ángel, trataba de entender lo que me ocurría pero como yo no decía nada, como respondía a gritos ella desistió y del tratar de comprender pasamos a enfrentarnos.

 

Una noche salí de casa tras una discusión con mi esposa y como era de esperar los fantasmas me seguían, hacia mucho que no tenia intimidad, hace mucho que no disfrutaba de nada, ni de nadie, caminaba por una calle, no recuerdo el como llegue a parar por ese lugar detestable, en fin, una mujer con un abrigo negro se me acerco.

 

-hola guapo, buscas compañía- yo sabia lo que ella quería

– no, lárgate- le dije empujándola con el brazo

-hey cariño cálmate, te ves mal, anda un ratito y veras que bien te sentirás

 

No tenia ganas de estar con nadie pero pensé que si eso me hacia olvidar un poco la realidad seria estupendo, acepte, y nos fuimos a un hotel, no me importaba el lugar ni las comodidades en ese momento solo quería olvidar, por mi lo hubiera echo en la misma calle con tal de desaparecer a esos fantasmas.

 

-bien quieres que te baile, jajaja te cobrare mas

-cállate, solo has tu trabajo y ya

nos desnudamos y ya estábamos teniendo sexo, fui ingenuo al pensar que estos fantasmas míos me dejarían por un momento en la intimidad, mientras yo penetraba a esa mujer mire su rostro y al observarla distinguí a julia, tan blanca y pálida manchada de sangre por todos lados, cerré los ojos para borrarla de mi mente y al abrirlos nuevamente julia ya no estaba, tenia miedo de volver a mirarla pero no resistí y volví a fijarme en su rostro que ahora tomaba la cara desfigurada de Elizabeth, eso fue horrible me quede helado al verla, y el rostro de Elizabeth paso al de julia y luego al de Rosa mientras oía la risa grotesca de Augusto y él me decía

 

<<mira, estas gozando de los muertos, jajaja que te gusta saborearlas eh, las matas y luego las tomas, jajjajajja cerdo,

 ¡MIRALAS, COBARDE!>>

 

-CALLATE- grite

-¿que?, hay cariño no me puedes obligar, no lo puedo evitar, tu haces bien esto sabes- decía la mujerzuela pensando que se lo decía a ella, pero yo no la escuchaba solo oía las voces burlonas que me retaban a matarlos nuevamente, que me atormentaban en cada momento, estaba tan asustado, tan molesto que al volver la vista al rostro de la mujer y ver en ella a julia lleve mis manos a su cuello y comencé a estrangularlas, la mujer empezó a arañarme y a gritar, bueno lo intentaba yo estaba ido y no comprendía nada, seguía con mis manos en su cuello cuando desperté, ya que me había dormido mientras la mataba o mas bien creo que me desmalle, si eso fue me desmaye del susto y del coraje de ya no poder deshacerme de esos fantasmas.

 

Al despertar la vi muerta con los ojos abiertos, la boca abierta como si quisiera tragar bocanadas de aire y sus uñas enterradas mis manos que aun estaban alrededor de su cuello apretándolo, retire mis manos asustado y me levante de la cama sabia muy bien lo que había echo, aun desnudo comencé a poner en practica el plan de borrar mis huellas de su cuerpo, me vestí y salí sin que nadie me viera regrese a casa y mi esposa me esperaba.

 

era muy tarde ya casi amanecía, ella, Lucí, estaba aun enfadada y volvimos a discutir pero ella se fue a la casa de su madre, como siempre que discutíamos, y al dejarme solo, sin ella en esa casa, en ese lugar tan vacio sin ella volvieron los recuerdos y la tortura también, el alcohol era mi bendición, mi olvido. Bebí y bebí hasta quedar inconsciente, últimamente bebía mucho y eso era una de las causas de discusión con Lucí.

 

– etas borracho nuevamente, porque esta vez, dime, porque no puedes dormir, porque se te antojo, porque querías mirar estrellas ja. Que te pasa amor- me decía ella que había vuelto, aun en la borrachera le respondí, pero ojala no lo hubiera echo.

-no son ellos, los muertos que me persiguen…

-¡¿que?!- ella me interrumpió preocupada y sorprendida yo me di cuenta de lo que había dicho y me zafe de eso.

 

Hora mas tardes, ya como a las 5:00 pm tocaron a la puerta, eran unos policías.

 

-Buenas tardes buscamos al señor Miguel Andrés Salazar Morales

-si es mi esposo, aquí vive, que se les ofrece oficial- los atendía Lucí

– es mejor que llame a su esposo señora

-por que paso algo- decía ella y me llamo yo estaba asustado, no pensé que vinieran a buzarme por la mujerzuela de anoche pensé que habían descubierto a los otros muertos.

– seños Salazar Morales tiene que acompañarnos, es usted sospechoso de la muerte de la señorita Amelia Chávez Cordea y…

-se equivoca señor, yo no conozco a ninguna mujer con ese nombre.

-bueno Señor  seguro no se preocupo de averiguar el nombre, esta mujer ejercía la prostitución- dijo sorprendiéndome, ¿era por ella? por una simple mujerzuela, pero yo borre todas las pruebas- en la escena del crimen encontramos una identificación suya en la escena del crimen, acompáñenos señor…

-¡¡¡que!!! Una prostituta- me había olvidado de mi esposa- como que… que demonios me engañabas con una prostituta y la mastates ¿pero…?

-no, no yo no, cálmate es que…

– luego arreglaran sus diferencia señores- dijo el oficial mientras me llevaban con ellos.

 

yo admití que pase la noche con esa mujer por suerte ella tenia problemas con el proxeneta que la cuidaba, cosa que no hizo bien; y como no había huellas que me inculparan y si las de él, eso no se como llego pero la suerte me seguía y eso estaba bien para mi.

 

Pero mi esposa no me perdonarais, no Lucia no me perdonaría que la traicionara, ella se fue de la casa, empaco sus cosas y se fue, pasamos alejados semanas y cada vez que tratábamos de reconciliarnos yo y mis fantasmas lo arruinábamos ¡MALDITACEA! ya habíamos pasado 3 meses separados y la reconciliación no llegaba, mi trabajo no estaba mal, asique mi atención estaba en Lucí y en olvidarme de los fantasmas a los cuales se les unió la mujerzuela.

 

**

Una tarde fui a su trabajo a esperarla, cuando saliera le hablaría y esta vez regresaríamos juntos otra vez a nuestra casa.

Estaba dentro del auto esperando impaciente, la vi salir tan bella, estaba apunto de bajar del auto e ir tras ella cuando vi a un hombre que la detenía, nunca antes lo había visto pero no me gustaba que la tocara, no como él lo hacia.

 

Ellos conversaban, ella se reía de algo que él había dicho, estaban muy bien juntos, cómodos hablando no se de que, ya llevaban mucho tiempo los dos solo y yo estaba impaciente por que él se despidiera, cuando pensé que ya habían terminado su charlar y ella se marchaba él la llamo, reteniéndola y la beso “¡EL ESTUPIDO LA BESO! A MI MUJER, A MI ESPOSA ¡¡MIA!!“…. no soportaba verla en brazos de otro, no soportaba que ese colocara sus asquerosos labios sobre los de mi Lucí, salí encolerizado del auto me dirigí a ellos los separe y golpee con todas mis fuerzas a ese maldito, ella gritaba, algo sorprendida, algo molesta; él empezó a defenderse y ese no se sorprendió cuando le dije que ella tenia esposo.

 

– lo se- me dijo- y también se que están en un mal momento, y que tu no la respetaste- este hombre, Martin, sabia que pasaba.

– no me importa lo que sabes, te diré ALEJATE DE MI ESPOSA, ELLA ES MI MUJER ¡¡MIA!!- encolerizado tome a Lucí del brazo y la arrestes al auto, ella no forcejeo en cambio le dijo a su “amiguito“ que se quedara, que estaba bien, ¿por que tenia que explicarle a ese que venia conmigo?

 

-estas loco, como lo golpeas así…

-loco, si estoy loco y no soportare que otro hombre tome a mi esposa.

– y yo tengo que soportar saber que mi esposo tuvo sexo con una prostituta

-eso es diferente…

-porque, por que tu eres hombre y yo mujer, por que es normal

-¡¡si!! …no, no… Lucí eres mi esposa y te amo pero no…

-¡¡cuidado!!- grito Lucí estuvimos a punto de chocar- para, para el auto, me bajo, ya para- yo no pare, cerré las puertas y maneje mas rápido, llegamos a nuestra casa, nos bajamos ella dijo que se iba yo la detuve y la obligue a entrar.

-es que ya no me amas, te necesito…

-no es eso, estoy confundida y…

La bese, no estaba dispuesto a que ella se fuera, no estaba dispuesto a que ese hombre la tuviera, la lleve a la recamara…

-no- dijo ella empujándome, yo no desistía seguía intentando volver a besarla, la tire a la cama estaba dispuesta a tomarla, pero ella no quería, ella intentaba huir, y en eso la voz burlona nuevamente comenzaba su venganza.

 

<<jajajajaja ella ya no te quiere, te desprecia, te odia, date cuenta ella desea al otro, no te fijaste como disfrutaba de ese beso, como deseaba que el la tocara, jajajajaja pobre estúpido tu ya no la tienes,

 ella ya no te ama, NO TE AMA, NO TE AMA>>

 

Eso me dolía, no lo soportaba.

-porque dime porque, lo quieres a él DIMELO- yo le gritaba

-que, no te comprendo, solo suéltame

-no, no… ¿porque no me quieres mas?, es por él verdad, por él, lo amas dímelo

-no, ya suéltame

-no me mientas, ¡¡¡no me mientas!!!- estaba tan furioso que sin pensarlo la golpee, ella grito, y se defendió, mientras yo seguía golpeándola, no sabia como había llegado hasta ese punto tan tonto, ¿como pude haberla golpeado?

 

Ella estaba asustada, enfadada, decepcionada, ella ya no volvería a perdonarme, no lo hizo, me pidió el divorcio días después. No lo soportaba y todo por ese maldito hombre.

Solo la volví a ver cuando ella fue a casa para llevarse todas sus cosas, no quería que se fuera pero nada podía hacer, ya había echo todo, todo mal.

 

Fui nuevamente a buscarla luego de dos meses más de nuestra separación, ella no estaba, yo estaba a punto de irme cuando una voz que reconocí y la cual no me agradaba oír me detuvo.

 

– viniste a buscarla nuevamente he

-eso no te importa, aléjate de mi…

-o que, me golpearas nuevamente, mira yo….

-si te golpeare, y aléjate de mi esposa

-ex esposa, ya no tienes derecho y los que tenias los perdiste cuando osaste en golpearla.

-que demonios quieres he

-quiero que la dejes en paz, que ella te olvide por completo, quiero que ella sea mi mujer- esa palabras me quemaban el alma, no podía dejar que ese hombre me la arrebatara, tenia que desaparecer, pero como, ¿como?… La única forma de desaparecerlo que yo conocía era haciendo lo mismo que les hice a ellos, a mis insoportables fantasmas.

 

<<si vamos mátalo, mátalo, el se lo merece, es un maldito patán quiere robártela, vamos mátalo, entréganoslo, MATALO>>

Esa voz incitaba a mis deseos de desaparecerlo, pero no podía hacerlo aquí, no, aquí no.

 

-buena suerte en el intento, pero no creas que vivirás para saborearlo

-jaja que gracioso, que harás matarme

-Mmmm ganas no me faltan

-ja estúpido, solo no te le vuelvas a acercar, ella será mi mujer pronto- dicho esto él se fue

– si claro, cuando los gusanos estén disfrutando de tu carne- lo dije en voz baja, él no me escucho.

 

No dejaría que un estúpido fanfarrón como él me quitara lo único bueno que tenia, ni siquiera dejaría que lo intente.

Lo seguí a su casa, ahora sabia donde vivía.

Mi mente mecánicamente empezó a planear distintos escenarios, no había echo esto antes, el planificar matar a alguien, las otras ocasiones fui obligado por la situación, esta vez estaba todo planeado.

Me fui en busca de los elementos que quería usar, él sufriría, si sufriría y mucho.

***

Llegue a su casa y abrí la puerta, cual ladrón entre silencioso.

Ahí estaba el sentado solo y así se quedaría solo

–       Hola- le dije.

–       ¿Como demonios entraste?- dijo sorprendido

–       Eso no importa- dije mientras jugaba con un cuchillo, ha que poderoso me sentía.

–       Lárgate- me dijo- llamare a la policía y se dirigió al teléfono

Corrí a cogerlo del brazo torciéndolo tras de él

–       Que cobarde eres- le susurre

–       Déjame no estoy solo, sabes a ella no le gustara verte- tenia él una sonrisa satisfactoria, yo entendí con quien estaba y eso le causaba gracia.

En eso de uno de los cuartos del fondo apareció Lucí ¿Qué demonios asía ella aquí sola con él por la noche? ¿Qué estaba asiendo? ¿Qué era ese cuarto? Mi mente no paraba de hacerse preguntas y darse respuestas que para nada calmaban mi alma, me enfurecí, mire a Lucí lleno de rabia y me lance a golpear segado por los celos a Martin, lo golpee con toda mi rabia, no sabia si el se defendía, no sentía mas que mi rabia y mis golpes, el pensar que él la había poseído me trastornaba.

Sentí a alguien tirar de mi, tratando de quitarme de encima de Martin, alguien… ese alguien era ella y el darme cuenta que ella intentaba defenderlo me enfurecía mucho mas.

Lo golpee aun mas, ella tiraba de mi no soporte estaba perdido en mi rabia y la aparte, no se iba ella, seguía gritando y alejándome tratando de sacarme de encima de él… <<LO AMA, VEZ LO AMA A ÉL Y YA NO A TI, LO AMA A ÉL>> eran mis fantasmas.

Ella aun seguía hay tratando de pararme, mi furia ardía, en mi mente la rabia dominaba mis sentidos y yo, estúpido, la empuje con mucha fuerza alejándola de  mi, ella callo en el golpeándose la cabeza, me di cuenta de lo que había echo.

Voltee el rostro asía donde ella había caído, solté a Martin que aun inconsciente no estaba y corrí asía ella, pensé que la había matado y mi mente se lleno de un pánico terrible, pero me calme al verla que respiraba, la examine minuciosamente y rápido al saber que solo inconsciente estaba me tranquilice, la cogí en brazos y la llevaba a un mueble para recostarla cuando él, Martin, aun en el suelo hablo.

–       Cobarde, la goleaste, maldito me las vas a pagar todo lo que me has hecho hoy…

Deje a Lucí en su inconsciencia y me dirigía a ese que me hablaba, el muy cobarde se estremeció al verme dirigirme a él, mi rabia había vuelto, deje que él de levantara del suelo y me golpeo, lo deje, creo que pensó tener ahora él el control por que una sonrisa de satisfacción se asomo en su rostro.

Él intentaba darme otro golpe yo cogí su mano nuevamente retorcí su brazo tras de él, empujándolo a la pared, él quedo con el rostro pegado a ella yo tras de el de mi bolsillos saque el cuchillo que traía, pase la punta del cuchillo por una parte de su espalda, él se estremeció.

–       Que vas a hacer, déjame, ¡¡estas loco!! Puedes ir a la cárcel por esto…

–       A la cárcel ¿yo? No lo creo, no me encarcelaron cuando fueron los otros y no me encarcelaran por ti.

–       ¿Eres un asesino? ¡Eres una maldito asesino!

No, yo no era un asesino, no lo era, ellos no me convertían en asesino, no, ellos quisieron morir, no soy asesino, no lo soy.

–       ¡no soy asesino! ¡no lo soy! ¡ellos querían morir, no lo entiendes!

Y diciendo esto enterré el cuchillo en el lado derecho de su abdomen, el soltó un alarido de dolor, saque el cuchillo lentamente y la sangre roja broto manchando su camisa blanca, ver caer su sangre me produje una sensación extraña, no era asco ni terror era satisfacción, placer por saber que su vida estaba en mis manos, que estaba logrando lo que quería.

Baje mi mano asía su herida, la toque el gimió por el dolor y al darme cuenta que eso le dolía lo golpee, él grito; volví a sacar el cuchillo y le di otra puñalada el grito nuevamente y sus gritos incitaban mi satisfacción seguí dándole puñaladas hasta ya creo no encontrar lugar para hacerlo mas, él lloraba por el dolor y suplicaba que lo dejara, estaba débil y bañado en sangre, su sangre.

Pensé en sacar la pistola que llevaba y acabar ya con él, pero ¿Por qué hacerlo? Pase muchos ratos torturando mi mente con la sola idea de que él estuviera carca de mi mujer… no, no lo ayudaría a morir.

Escuche un gemido era Lucí que despertaba de su inconsciencia, y ahora un grito desesperado remplazo al gemido, ella gritaba al ver a su ´´amiguito´´ sangrando…

¿Estaría preocupada?

¿Por él o por mí?

–       ¡¡que le has echo!! – grito aterrorizada

–       Shh no hagas escándalo cariño, trato de pensar en como acabar esto.

–       ¿Qué? No, te volviste loco hay que llevarlo al hospital y…

–       La loca ahora eres tú como crees que eso sucederá, si va a un hospital entonces no moriría.

–       ¡¡no!! Que esta diciendo ¡¡no!!

Entonces ella se levanto y corrió a la puerta, asustada y sorprendida de que su esposo, el hombre con quien se caso fuera un asesino… ¿un asesino? Si, ahora lo era, ahora lo aceptaba… ¿o no?

Solté a mi victima y Salí corriendo tras de Lucí, la cogí del brazo fuertemente la atraje contra mi pecho y le susurre que se calmara ella estaba a punto de hablar pero le tape la boca y la lleve junto a mi odiado “amigo“.

Ella no dejaba de protestar, aun así sin hablar, protestaba y me enfurecía yo quería volver a sentir aquella sensación de poder que vino cuando acuchillaba a Martin.

Deje indefensa a Lucí amarrando sus manos y pies, me dirigí a él que seguía desangrándose y temblando en el suelo, estaba pálido y sufría.

–       Mátame- me susurro despacio y suplicante

–       Esta bien- le dije

Saque el arma que traía, él cerro los ojos y…

<<TONTO, LO MATARAS ASI NADA MAS…

TONTO, NO HA SUFRIDO NADA… ¡¡NADA!!>>

le dispare en una pierna, él grito y tras de mi escuche a Lucí aterrorizarse, el poder venia a mi, otro disparo en la otra pierna y él “MATAME, POR FAVOR, MATAME“ grito… un disparo más en la misma pierna.

Me acerque, me saque el cinturón y lo pase por su cuello

-así no, por favor no… -suplico, pero quería morir

Fui jalando el cinturón, serrándolo alrededor de su cuello, veía como él se retorcía, pataleaba aun con el dolor en las piernas y sin fuerzas ya su instinto de sobrevivencia llevaba sus manos al cinturón para librarse pero no podía, yo era el que mandaba ahora y yo decidí que él moriría, y murió.

Lucí estaba traumatizada por la escena, cuando me acerque a ella solo se aparto aterrorizada de mi, la abrase con fuerza y ella trataba de zafarse de mi ¡¡de mi!!

-que te pasa, deberías estar feliz ahora solo somos tu y yo- una sonrisa se asomaba a mi rostro pero ella tenia los ojos llenos de terror- te amo Lucí.

Le saque la mordaza, no dijo nada.

Solo empezó a protestar cuando la sacaba de ese lugar…

<<NO TE AMA, YA NO TE AMA, TE ODIA>>

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Una respuesta a “DIARIO DE UN ASESINO

  1. ¡Atrapante, sin dudas!

    Que interesante se torna la historia a estas alturas. El protagonista ya está sumido totalmente en la locura y ha pasado el punto tras el cual no se puede volver. ¿A que extremo llegará?

    Este episodio en particular trata también sobre la triste realidad de los hombres posesivos con sus mujeres. Que creen que la mujer es de su exclusiva propiedad y no les dejan vivir bajo ningun motivo o circunstancia si el que cree poseerla no esta en sus planes.

    Aquello no puede justificarse bajo ningun motivo, razón o circunstancia. Ninguno.

    Gran relato
    Saludos

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