DIARIO DE UNA ASESINO

3.-  EN DEFENSA

La vida fue maravillosa después de olvidar las muertes accidentales de Julia y Augusto, ya de eso un poco mas de tres años han pasado; me case con mi novia, Lucí, la boda fue espectacular yo la amaba, la amo y la amare siempre; mi trabajo también fue bueno, logre ir a Londres como quería, llegue a tener el puesto laboral al que aspiraba y gano un buen sueldo.

 

Este año volvimos a Perú para celebrar nuestro primer año de bodas, nuestro aniversario; el regreso me trajo muchas sorpresas pues trabajaría en una nueva empresa donde me reencontré con viejas amistades de la universidad, con dos personas que no precisamente considero amigas, pero en fin las conocía teníamos un trabajo en común, realizar la estrategia comercial de un nuevo programa, yo tendría que recopilar algunos videos, así que hice mi trabajo pero un simple error fue fatal, olvide deshacerme de algo que hace mucho tiempo debí de desaparecer, ¿pero que pretendía yo al guardar aquella cosa?, acaso quería recordar mas de lo ya recordaba.

 

Aquel día yo lleve mi trabajo al estudio, el guardia me dijo que entrara y lo dejara en la oficina porque como la mayoría estaba de vacaciones nadie estaría para recibirlo, como el guardia ya me conocía me dijo que le había surgido una emergencia, creo que dijo que su hija estaba en labor de parto o era su esposa no lo recuerdo bien la cuestión es que el guardia se fue y me dejo las llaves para que yo cerrara.

Deje las cosas en la oficina y me fui, al llegar a la cochera y entrar a mi auto, recordé lo que había pasado, recordé el error que había cometido, no estaba seguro pero tenia esa duda y la sensación que no era una simple duda mi sospecha, baje del auto y volví a entrar a la oficina pero cuando entre ellas estaban ahí, Rosa y Elizabeth, las que eran amigas de Julia, para mi desgracia era con ellas con quienes trabajaría, eran ellas las que revisarían mi trabajo y las que seleccionarían lo que iría en la promoción.

 

-hola- me dijeron ambas cuando me vieron entrar, me sorprendió verlas hay pues hace un momento no había nadie mas que yo.

-hola, ¿Cómo entraron si el portero no estaba y yo tenía las llaves?- pregunte

– tenemos copia, él tío de Eliza es dueño del lugar por cierto ya Elizabeth esta revisando los videos- dijo Rosa mientras examinaba algunos papeles, un ahogado grito se escucho en la habitación, era Elizabeth y mi corazón  se volvió loco al pensar por que ella había gritado, Rosa y yo corrimos hacia donde estaba su amiga, ni bien llagamos me di cuenta que mi sospechas tenían fundamento, mi error estaba ahí y lo había visto la persona equivocada, lo peor de todo es que lo había visto alguien, Rosa también lo vio y su sorpresa fue obvia, era de esperar aquellas sorpresas que se reflejaba en su rostro.

((Yo, quien vio morir a dos personas cometí el gran error de no destruir la memoria de aquella video cámara que enterré en esa playa donde murió Julia, me la guarde para mi creyendo que así nadie lo vería nunca, me equivoque con el nunca)).

 

No solo vi a Julia en el video siendo empujada por mi, sino que también recordé todo, recordé a Augusto siendo atropellado por mi, los recordé a ambos y también volví a verlos entre lo vivos “MALDICION“ dije en voz alta, ellas me escucharon, Elizabeth al escucharme rompió en llanto, Rosa en cambio me enfrento.

 

-fuiste tu ¡¡MALDITO!!

-¿Qué?-me ice el tonto, trate, en verdad trate de arreglar las cosas, pero como arreglarlas cuando te están llamante maldito asesino, ASESINO, ODIO ESA PALABRA.

-dinos que es eso- me dijo señalando la PC donde se estaba reproduciendo el asesinato de Julia- ahora lo niegas después que lo hemos visto, ¡he! Dinos que tú la mataste.

-¿matar? ¿Matar a quien? Estas loca.

-hay esta todo, tu mataste a Julia, tu lo hiciste…

-Rosa, también mato a Augusto, también lo izo, el fue quien lo atropello, escucha- decía Elizabeth en llanto y escuchamos lo que yo le decía a Julia sobre su novio, nuevamente maldije mi error en mi interior.

-NO SE DE QUE DEMONIOS HABLAN, YO NO MATE A NADIE, YO NO SOY UN ASESINO- grite para que ellas y yo mismo creyéramos en lo que dije, tenia que negarlo hasta el fin.

-si que lo eres, ¡¡ERES UN MALDITO ASESINO!!

 

Mi mente estaba ya perturbada, en ella solo la palabra ASESINO estaba y aquella simple palabra avivaba viejas cenizas que ahora ardían en un recuerdo; ¡¡ASESINO, ASESINO!! Rondaba mi mente yo solo en mi interior respondía frenético ¡¡NO, NO!! Perdido estaba yo en mi perturbada mente que solo me pudo sacar de ahí el instinto de supervivencia.

 

-llamare a la policía, ya veras maldito te podrirás en la cárcel-

Aquella amenaza me trajo a la realidad, yo cual animal reaccione, cogí aquello que estaba cerca de mi, una tijeras, “¡¡genial!!“ una voz grito en la oscuridad de mi mente.

-no te muevas Rosa, no lo harás, comprende tu queridísima amiga y su noviecito querían morir y yo los ayude, solo los ayude ¡¡que no ves el favor que les he echo!!  Que no notas que su obstinación por la muerte era tanta que los llevaron al suicidio.

-ESTAS LOCO, escúchate estas diciendo incoherencias- Rosa se dirigía a la puerta y en mi mente solo estaba la palabra DENTENLA

-HA  que tonto, ya lo veo ustedes también verdad, también quieren ir al ¨mas allá¨, pero antes díganme ¿PORQUE YO…? no importa, ya no creo que esto empieza a gustarme…

-¡¡LOCOOO!! Cállate asesino, CALLATE- gritaba enardecida Elizabeth

-¡¡loco yo!!- le gritaba mientras la cogía del brazo

– suéltala- decía Rosa- llamare a la policía

-¡¡QUIETA!!-grite pero ella no se detuvo, siguió como si yo no hubiera dicho nada, caminaba a la puerta, a la salida, mi desesperación era enorme, mi mente estaba perdida entre los gritos de Elizabeth y el detener a Rosa ¿Qué hacer? Pero como pensar con los desesperantes gritos de Elizabeth, tenía que callarla, pero sobre todo tenía que detener a Rosa, como sea.

 

Estaba furioso pues ellas no hacían lo que decía, desesperado, furioso y nervioso, solo recordé las tijeras en mi mano y en eso los gritos de Elizabeth me sonaron mas ruidosos, mi cuerpo cual robot reacciono llevando esas tijeras directo a la garganta de Elizabeth.

Se oyó en el ambiente un desesperado grito, era Elizabeth, Rosa voltio y vio a su amiga llevarse las manos a la garganta, vio que yo hundía cada ves mas las tijeras en la garganta de su amiga, vio que sacaba mi mano mas no la tijera, yo vi mi mano ensangrentada, vi su sangre salir sin control asía mi retrocedí, parecía que me seguía, retrocedí y vi su cuerpo desplomarse a mis pies, note una sínica sonrisa en mi rostro y una pequeña vos que se agrandaba en mi mente “vez, los gritos no me gustan, rompen mi paz“…

Rosa se me lanzo y caímos, ella me golpeo ni bien llegamos al piso, sentí sus horrendas manos golpear inútilmente mi pecho, la cogí de las muñecas, apresando sus manos me coloque sobre ellas y comencé a golpearla, estaba furioso, no se como ella se pudo zafar de mi y fue corriendo asía la salida, fui tras ella, me caí antes de alcanzar su brazo pero pude coger su pie y ella también callo, estaba levantándose así que cogí un candelabro y a la copleé en la cabeza, la golpee muchas veces, tantas que ella estaba sobre un charco de sangre, un charco de su propia sangre.

Yo estaba sudando frio, mis manos me temblaban, ellas estaban muertas yo las había matado, pero no era un asesino, no, no yo no soy un asesino, solo tenia que defenderme, defenderme de ellas que eran un peligro.

Ahora tenía que deshacerme completamente de ella…

 

Me fui al lavado y me deshice de toda la sangre que había en mis manos, mi ropa también estaba manchada, y ahora como saldría de ahí.

Cogí mi saco y me lo coloque, Salí de la oficina, y me subí al coche, cuando ya estaba lejos de la vigilancia de las cámaras  volví por la parte trasera, yo ya conocía bien aquel lugar y sabia los lados débiles de aquel sitio, entre por la parte trasera, por el oscuro sótano.

Limpie mis huellas muy bien, las borre todas, limpie una y otra vez; saque los cuerpos con cuidado y los coloque en mi auto, nuevamente tendría que cambiar de auto, había revisado todo minuciosamente procurando no dejar nada que me relacionara con la misteriosa desaparición de esas dos.

Me dirigí rápidamente al cuarto de seguridad, saque el video donde se registraban las matanzas de esas dos, esta vez destruí aquel video, solo deje la parte donde yo salía por primera vez del lugar.

Subí a mi auto pero antes las vi, muertas, maltrechas, destruidas, verlas tan mal, muertas me trajo una extraña sensación, una sensación de terror por lo que sabia que había echo mal pero también sentí poder, si poder de superioridad, eso me gustaba ahogaba el terror, mientras las observaba note que Elizabeth se movía, ella aun vivía, estaba agonizando.

Cogí el timón y maneje lo mas rápido que pude, me dirigí a un crematorio, pero este no era uno cualquiera, le pertenecía a un viejo amigo, él era una especie de mafioso yo le hacia pequeños favores, sabia que si le pagaba bien el no diría nada.

Tuve que hacer el trabajo yo solo, primero saque a Rosa del auto, la desnude y la metí en una especie de bandeja que introduje al fuego, cerré la pequeña puerta de ese horno, el olor era horrible, ya era el turno de Elizabeth, cuando la cargué  ella se movió, recordé que ella aun estaba viva, cogí la tijera que aun estaba en su cuello y la moví, ella grito

-cállate -le susurre, ella lloraba

-por favor, por favor, déjame en paz, déjame- me suplicaba

– ¿que? le pides piedad a un asesino, ni lo creas.

– déjame, déjame- su voz era tan débil que ya casi no se podía oír, tenia que deshacerme de ella.

 

Hundí aun mas la tijera en su garganta, creí que ya estaba muerta y la introduje al fuego, luego de unos pocos minutos unos desesperadores gritos comenzaron a salir de aquel horno, si era Elizabeth, aun no había muerto, yo ingenuo abrí la puerta de aquel horno para terminar con su agonía pero lo que vi fue mas allá de lo que yo podía imaginar, ella era un monstruo, su piel parecía derretirse con el fuego, estaba negrea como el carbón y su piel que se desprendía dejaba espacios rojos en su cuerpo, fue horrible y no aguante verla, cerré bruscamente la puerta pero ella aun viva me pidió ayuda, no pude hacerlo, si la ayudaba yo perdía y no podía perder.

Ya estaban muertas, las dos estaban muertas y yo libre de ellas, de sus acusaciones, pero como antes las pesadillas volvieron y mas fuertes que nunca.

Aquella noche me desperté gritando y Lucí, ahora mi esposa, me pregunto por que pronunciaba los nombres de ellos, de Augusto, Julia, Rosa y Elizabeth, le dije que no lo sabía.

La desaparición de ellas, de Rosa y Elizabeth fue archivada no se hallaron suficientes pruebas para culpar a alguien, estaba salvado.

“Yo no soy un asesino“ me decía todos los días, era insoportable pensar en lo ocurrido, “no soy un asesino solo me defendía“, me lo repetía una y otra vez hasta que por fin me lo creí completamente “solo me defendí“.

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2 Respuestas a “DIARIO DE UNA ASESINO

  1. Buena historia, nuevamente. Vuelvo a notar la evolucion en la narrativa y eso me agrada. Conforme van sucediendose las narraciones todo mejora considerablemente. Simplemente increíble.

    Sin embargo, me parece encontrar una irregularidad en el argumento que siento necesario hacerte notar. No te preocupes, me ha gustado tu relato y no pienso con esto criticar negativamente; es solo que encontre esa pequeña duda y quisiera saber nada mas. Quiza podrias incluso arreglarlo si no te diste cuenta. En fin, cito el parrafo del cuento anterior:

    “Yo sabia que el lugar donde estaba julia muerta pronto se inundaría cuando subiera la marea y cuando eso sucediera el cuerpo de Julia se perdería en el inmenso mar y con ella todo lo que me incrimine; le quite la cámara que aun llevaba en su mano, cogí la cámara y la enterré lejos (…)”

    Al parecer aqui dice que la camara fue enterrada. ¿Cómo termino entonces la evidencia en su poder, y luego en manos de las chicas? Esa es la unica duda que tengo al respecto.

    Espero no te moleste este comentario
    Saludos

    • gracias Adlien,
      tienes razón creo que debí especificar aquella escena, jeje tengo en la mente toda la historia y pensé a ver especificada cada punto con esta parate de a historia, bueno creo que no lo he echo… se me escapo el detalle aqui

      “…Rosa también lo vio y su sorpresa fue obvia, era de esperar aquellas sorpresas que se reflejaba en su rostro.
      ((Yo, quien vio morir a dos personas cometí el gran error de no destruir la memoria de aquella video cámara que enterré en esa playa donde murió Julia))….“

      si bien Miguel, el personaje principal, enterró la cámara un sentimiento “oscuro“, por llamarlo así, hizo que este tipo se quedara con parte de algo de aquello que había echo, tal vez para asegurarse que nadie lo encontrara o solo como un recuerdo se su osadía aquella que de apoco era el principio de una gran satisfacción para él.. “..cometí el gran error de no destruir la memoria de aquella video cámara que enterré en esa playa..“ dice una parte de la historia..

      gracias por aquella observación, claro que no me molesta es más me parece genial que preguntes, me agrada.

      saludos!!

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